viernes, 21 de febrero de 2014

~ Habla ~

Así como conversas con tus amigos, habla con el alma que eres tú y que se
esconde en tu cuerpo. Conversa todos los días contigo. Háblate de tus
nuevos retos y de tu propósito en vida. Conversa sobre tus valores y charla
sobre las relaciones. Todos los días, tómate un tiempo para armonizar tu
ser interior. En la medida en que estás en armonía adentro, naturalmente
estarás en armonía externamente. Es una cuestión de simplemente
considerarte el alma y no el cuerpo. El alma, sutil y espiritual, pero que
es la parte viva y real.



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miércoles, 19 de febrero de 2014

EL PRECIO DEL MILAGRO

Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella sólo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero. Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca. Sólo una operación costosísima podría salvar a Andrew. Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía.
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> Escuchó a su padre murmurarle a su madre, quien tenia los ojos llenos de lágrimas, "Sólo un milagro puede salvarlo." Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea que mantenía escondido. Vació todo su contenido en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez, la tercera... La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores. Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y caminó 6 bloques hasta la farmacia que tenía el jefe indio color rojo en el marco de la puerta. Esperó pacientemente su turno. El farmacéutico parecía muy ocupado al momento y no le prestaba atención.
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> Tess movió su pie haciendo un ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el peor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador." ¿Qué deseas?", le preguntó el farmacéutico en un tono bastante desagradable. Y le dijo sin esperar respuesta: "Estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años".
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> "Bueno, yo quiero hablarle acerca de mi hermano," le contestó Tess en el mismo tono que usara el farmacéutico. "Está muy enfermo y quiero comprar un milagro.""¿Qué dices?" dijo el farmacéutico. "Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que sólo un milagro lo puede salvar. Así que, ¿cuánto cuesta un milagro? "Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar", le contestó el farmacéutico, ahora en un tono más dulce.
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> "Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Sólo dígame cuánto cuesta. El hermano del farmacéutico era un hombre elegante. Se inclinó y le preguntó a la niña: "¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?
> "No lo sé." Contestó Tess con los ojos a punto de explotar. "Sólo sé que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero.""¿Cuánto dinero tienes?", le preguntó el hombre de Chicago.
> "Un dólar con once centavos", contestó Tess en una voz que casi no se entendió. "Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita."
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> "Pues qué coincidencia." Dijo el hombre sonriendo. "Un dólar con once centavos, justo el precio de un milagro para hermanos menores" Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo: "Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si yo tengo el milagro que tú necesitas."
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> Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía. La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y en buena salud. Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta.
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> "Esa cirugía", dijo su madre, "fue un verdadero milagro. Me pregunto cuánto habría costado". Tess sonrió. Ella sabía exactamente cuánto costaba un milagro, un dólar con once centavos más la fe de una pequeña




 Historias de Luz y Sabiduría"

lunes, 17 de febrero de 2014

~ Paz en el Mundo ~

"Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la
persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden
en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo". (Proverbio
Chino).

miércoles, 5 de febrero de 2014

EL MESIAS DISFRAZADO

Había una vez un monasterio donde la piedad había decaído. No es que los monjes fueran malos, pero sí que en la casa había una especie de gran aburrimiento, que los monjes no parecían felices; nadie quería ni estimaba a nadie y eso se notaba en la vida diaria como una capa espesa de mediocridad.
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> Tanto era así, que un día el Padre prior fue a visitar a un famoso sabio con fama de santo, quien, después de oírle y reflexionar, le dijo: "La causa, hermano, es muy clara. En vuestro monasterio habéis cometido todos un gran pecado: Resulta que entre vosotros vive el Mesías camuflado, disfrazado, y ninguno de vosotros se ha dado cuenta."
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> El buen prior regresó preocupadísimo a su monasterio porque, por un lado, no podía dudar de la sabiduría de aquel santo, pero, por otro, no lograba imaginarse quién de entre sus compañeros podría ser ese Mesías disfrazado. ¿Acaso el maestro de coro? Imposible. Era un hombre bueno, pero era vanidoso, creído. ¿Sería el maestro de los novicios? No, no. Era también un buen monje, pero era duro, irascible. Imposible que fuera el Mesías. ¿Y el hermano portero? ¿Y el cocinero? Repasó, uno por uno, la lista de sus monjes y a todos les encontraba llenos de defectos. Claro que -se dijo a sí mismo - si el Mesías estaba disfrazado, podía estar disfrazado detrás de algunos defectos aparentes, pero ser, por dentro, el Mesías.
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> Al llegar a su convento, comunicó a sus monjes el diagnóstico del santo y todos sus compañeros se pusieron a pensar quién de ellos podía ser Mesías disfrazado y todos, más o menos, llegaron a las mismas conclusiones que su prior. Pero, por si acaso, comenzaron a tratar todos mejor a sus compañeros, a todos, no sea que fueran a ofender al Mesías. Y comenzaron a ver que tenían más virtudes de las que ellos sospechaban.
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> Y, poco a poco, el convento fue llenándose de amor, porque cada uno trataba a su vecino como si su vecino fuese Dios mismo. Y todos empezaron a ser verdaderamente felices amando y sintiéndose amados.



  Historias de Luz y Sabiduría"

domingo, 2 de febrero de 2014

~ Ser quien eres ~

Alégrate de ser quien eres! Alégrate de ser tu mismo! Descomplícate,
libérate de lo superfluo y vano, de las preocupaciones por lo que otros
tienen y tú crees que a ti te falta. Simplifica tu vida disfrutando y
agradeciendo lo que tienes y lo que eres. Para vivir mejor debes ser más
espiritual, no tener más cosas materiales y perecederas.




mensajespositivos

sábado, 1 de febrero de 2014

LA MEDIA MANTA‏

> Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa. Durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre respetado por los demás, proyecto al que dedicó su vida y su escasa fortuna.
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> A los setenta años, Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, ahora brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera, y decidió por primera vez en su vida acercarse y pedirle un favor. Don Roque tocó la puerta.
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> - Hola Papá, ¡Qué milagro que vienes por aquí!
> - Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo; además estoy cansado y viejo.
> - Pues a nosotros nos da mucho gusto que vengas a visitarnos ya sabes que esta es tu casa.
> - Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo. Entonces, ¿No te molestaría que me quedara a vivir con ustedes?. ¡Estoy tan solo!
> - Ehh ...¿Quedarte a vivir aquí? SÍ... claro... bueno... no sé si estarías a gusto. Tu sabes la casa es chica... mi esposa es muy especial... y luego los niños...
> - Mira, hijo, si te causo muchas molestias olvídalo. No te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.
> - ¡No Papá no!, ¡no es eso! Sólo que... no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían... a menos que no te moleste…
> - ¿Qué cosa hijo?
> - Bueno... dormir en el patio.
> - ¿Dormir en el patio? Bueno... el patio está bien.
>
> El hijo de Don Roque llamó entonces a su hijo Luis de once años.
> - Dime papá.
> - Mira hijo, tu abuelito se quedará a vivir con nosotros. Tráele una manta para que se abrigue y no pase frío en la noche.
> - Sí, con gusto... pero... ¿dónde va a dormir mi abuelito?
> - En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa, ya sabes cómo es.
>
> Entonces el niño subió por la manta. Tomó unas tijeras y la cortó en dos. En ese momento llegó su Padre.
>
> - Dime papá.
> - ¿Qué haces, porqué cortas la manta de tu abuelito?
> - Sabes Papá... estaba pensando...
> - ¿Pensando?
> - Sí, en guardar la otra mitad de la manta para cuando tú seas viejo y te vayas a vivir a mi casa.

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